viernes, 25 de septiembre de 2015

Los difíciles primeros pasos de la educación chilena

1- comienzos

La necesidad de educar a un país

Todo comienza con esta pregunta ¿cuál es la utilidad de la educación en este periodo?
La educación primaria, definida como los "rudimentos elementales de la instrucción, tales como lectura, escritura y aritmética" además del catecismo, fue concebida como un nuevo espacio social donde el pueblo adquiriría los hábitos de orden, aseo y subordinación, y se reformarían sus costumbres y su moral1. (1)

Se deduce que la  educación tenía una función de crear una “cultura” país, viendo el concepto como un conjunto de creencias, acciones, valores y conocimientos de cierto grupo social.

Viéndolo de esta manera, puede verse muy bonito, un pueblo completo con las mismas oportunidades para desarrollarse intelectual mente y lograr la “promoción social”, pero esta forma inocente de ver las cosas no tiene relación con la realidad. ¿Por qué no es tan bonito como se lee? Eso se verá a continuación.

La educación de ese momento histórico no tenía –ni tiene- la más leve intención de cambiar la jerarquía social existente. No buscaba que los habitantes de los sectores económicos más desfavorables lograran obtener en el futuro grandes ganancias monetarias gracias a la educación y al esfuerzo, ni mucho menos generar la capacidad de criticar al sistema.
 “La adopción de un régimen republicano de gobierno implicaba la necesidad de educar a los habitantes del país, lo que fue considerado como una de las principales tareas del Estado. Ello no buscaba garantizar su derecho a voto -por entonces extremadamente limitado- ni menos aún promover la movilidad social;” (2)

¿Cómo  se fue desarrollando la idea de crear una educación chilena?

El primer problema se resume como una necesidad de crear educación y de expandirla, pero hacer que esta llegara a todos suponía una dificultad, ya que si bien había lugares donde había mayor aglomeración de población, otros lugares más rurales, suponían la dificultad de entregar educación a gente que estaba muy alejada los unos de los otros.
“fue un intento por superar la inequidad geográfica y social que separaba el campo de la ciudad. La oferta fue descentralizándose, pero al finalizar el siglo XIX, era un proceso que recién se iniciaba.”  (3)

Para intentar hacer llegar la educación a toda la población, Manuel Montt tuvo la idea de crear escuelas cada cierta cantidad de habitantes.

“Se proponía la fundación de una escuela de hombres y una de mujeres cada dos mil habitantes, dirigida por el Estado y administrada por la municipalidad.” (3)

Esta idea parece buena, ya que así todos tendrían posibilidades de adquirir los conocimientos que entregaban las escuelas, según Lastarria, debido a la repartición de la población chilena esta forma de expandir las escuelas no era útil.

"La población en Chile nunca puede servir de base para establecer una medida semejante, porque tal vez no hay un pueblo en donde sea más desigual. ¿Qué ganaríamos con decir que se estableciera una escuela por cada diez mil almas? En Santiago, por ejemplo, la escuela serviría muy bien a un barrio donde tal vez hay ese número de habitantes; pero no así de ninguna manera en la provincia de Colchagua, en donde en infinitas leguas en circunferencia tal vez no se encuentren las diez mil ¿Qué ganaríamos con decir que en cada dos o tres distritos se estableciese una escuela, cuando en esos distritos, por poblados que sean, no tienen el suficiente número de habitantes, y si lo tienen, los niños están a gran distancia, y por lo tanto en la imposibilidad de llegar a la escuela?"(4)

*En 1860 se creó la ley de instrucción primaria, el estado seria en gran parte el preocupado de financiar  de la instrucción primaria para que esta fuese pública y gratuita.

¿Qué se hizo entonces?
Se utilizó la idea de Montt de formar escuelas cada dos mil habitantes (la cual solo se refería a casa donde la población estuviese aglomerada) pero explicando también que se crearían escuelas temporales es partes rurales donde no se cumpliera la norma de las dos mil personas.
Obviamente esto no cambio la desigualdad en relación a la posibilidad de estudiar, ya que obviamente la mayor demanda provenía de los sectores más aglomerados, los cuales estaban obviamente en el centro.

"las localidades pobladas, su aislamiento, la distancia que media entre unas y otras, la imposibilidad física en que se encuentran de rozarse entre ellas, exigirían tantas escuelas como casas hay, para que el efecto de la instrucción primaria penetrase con equidad entre los pocos habitantes de aquellos extensos despoblados.”


Aparte de tener este problema, surgiría otro, el cual daría una nueva dificultad a la expansión de la educación, esta vez, el problema no era a nivel geográfico, sino más bien a nivel cultural.
Estudios demostraban que si bien la cantidad de escuelas crecía, los alumnos no asistían a estas. ¿Por qué se producía este fenómeno?
Si bien muchos alumnos se matriculaban, luego mucho dejaban de ir, no solo porque quizás les quedara lejos, sino porque sus padres tampoco tenían la motivación de hacerlos asistir.
“Para los padres sus niños debían educarse, pero aquello no implicaba que debieran hacerlo en la escuela. Los niños teman otras labores, importantes desde la perspectiva de la supervivencia familiar…” (6)

Estos dos problemas  crearon una gran desigualdad, entre la educación que tenía la gente del centro del país donde había mayor  aglomeración de personas y las zonas rurales.
Pero esta desigualdad geográfica y la falta de interés por la escuela en zonas más rurales crearon otro problema, el analfabetismo.

“Después de setenta años de crecimiento, inversión e institucionalización del sistema de instrucción primario, Chile tenía más escuelas -2.627 en 1906- pero solo tres de cada diez niños estaba matriculado en ellas, solo uno de cada diez asistía a la escuela, y el Censo de 1907 constató un elevado porcentaje de analfabetismo entre la población en edad escolar, cercano al 62%, incluso superior al 60% a nivel nacional3. “ (7)

Las escuelas se instalaron primero en las ciudades y luego en el campo, generando un tipo de inequidad social en función del acceso a ella, ya que esta estructura expansiva dejaba fuera del sistema de instrucción primaria a las dos terceras partes de la población que no habitaba en centros poblados y que no llegaron a las escuelas porque no las había cerca. Las escuelas se expandieron, pero lo hicieron acentuando el abismo que separaba un mundo urbano más escolarizado, alfabeto e inserto en el desarrollo de la cultura escrita, de un mundo rural analfabeto, donde la escuela era una práctica inexistente para muchos. (7)

Como se aprecia, la educación en chile tuvo un comienzo bastante complicado, pero al ser un fenómeno social y amplio, es bastante normal pensar que tarde años en mejorar. Son temas que no pueden cambiar de la noche a la mañana, pero si se tienen las ganas y la inteligencia para intentarlo, se puede.  
Las desigualdades aún persisten en nuestra sociedad, haciendo que cierto grupo socio económico tenga una educación privilegiada a diferencia de muchos, pero este tema será tratado en otro momento…



Bibliografía

(1) Oficina Central de Estadística, Anuario Estadístico de la República de Chile, primera entrega, Santiago, Imprenta Nacional, 1848-1858, 125 (en adelante: AE).  
(2) Revista Universum Nº27 Vol.2, II Sem. 2012, pp. 31-44

SOL SERRANO, MACARENA PONCE DE LEÓN Y FRANCISCA RENGIFO, Historia de la educación en Chile (1810-2010), Santiago de Chile, Taurus, 2012, 2 tomos, 400+492 páginas.

(3) desafío de integrarlos es la historia de la escuela primaria en el siglo XX.
LA LLEGADA DE LA ESCUELA Y LA LLEGADA A LA ESCUELA. LA EXTENSIÓN DE LA EDUCACIÓN PRIMARIA EN CHILE, HISTORIA N° 43, vol. II, julio-diciembre 2010: 449-486 ISSN 0073-2435. Macarena Ponce de León Atria*

(4) SCL, Diputados, 18 de junio de 1849.

(5)  MMJCIP, 1877, 111.

(6) Newland, op.cit., 197.

(7) desafío de integrarlos es la historia de la escuela primaria en el siglo XX.LA LLEGADA DE LA ESCUELA Y LA LLEGADA A LA ESCUELA. LA EXTENSIÓN DE LA EDUCACIÓN PRIMARIA EN CHILE, HISTORIA N° 43, vol. II, julio-diciembre 2010: 449-486 ISSN 0073-2435. Macarena Ponce de León Atria*




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